martes, 10 de febrero de 2009

¡Venga la Alegría bloggero!

Últimamente, en la nochecita cuando regreso todo cansado del trabajo y el ruido de la ciudad (o lo que sea que haya hecho) y mientras preparo algo de cenar prendo el televisor y pongo, sin pensármelo dos veces, las telenovelas. ¿Por qué? No lo sé con exactitud, pero lo que puedo decir es que estoy fascinado con la belleza de la pantalla chica: muchachas rebosantes de sueños de estrellato, grandes consagradas gracias al genio de Ernesto Alonso (el Sr. Telenovela), cuando las veo ahí, tan lindas, tan maquilladas, tan creídas de su fama y con sus pésimas actuaciones, recuerdo a la chaparrita veracruzana Salma Hayek o a los 'mismísimos' Gael y Diego, ahora brillantes como luceros en noches veraniegas bajo la dirección de Malkovich y pienso que, irremeidiablemente terminarán casadas, después de dos exitosas producciones con altísimo rating y extendidas no una sino dos veces, con un actor de medio pelo, argentino o venezolano, "súper-contentas de descubrir esta nueva etapa maravillosa que es la maternidad," al mismo tiempo que le dicen adiós a sus sueños de estrellato y se dedican a dirigir 'Hoy' o 'Venga la Alegría' al lado de Ernesto Laguardia. Pienso, también en cuántas de ellas darán el paso al cine (ya no digamos internacional), por lo menos nacional. Una o dos talvez (como la Ana Claudia), las demás están condenadas a ser estrellas y bellezas de telenovela de las nueve.

Se me ocurre que algo parecido sucede con los blogs, ¿cuántos de los que escribimos esto 'daremos el paso' al papel, cuántos de nosotros podremos ser Salma, Gael o Dieguito? Pienso que realemente muy pocos y, me consta, ese paso se puede dar. Sin duda muchos blogs son harto ingeniosos y sus autores son personas bien interesantes, con gustos musicales, fílmicos y literarios súper-mamones (sofisticadísimos) o posiciones políticas extra radicales. La verdad, por otro lado, es que la mayoría de nosotros terminaremos siendo siempre estrellas de blog.

Al final quién quita y la Silvia Navarro o la Anahí son las personas más felices de la historia. Uno nunca sabe.

4 comentarios:

G Velázquez dijo...

Renato, se nota que no ves la tele en las mañanas, Ernesto Laguardia no es de ¡Venga la Alegría! =P

Está curiosín tu post, me gustó =)

Qué bien que regresas a escribir...

Anónimo dijo...

Uyyy, tiene tanto tiempo que no veo la tele que desconozco los nombres de los nuevos niños no fui lo suficientemente bueno para otra cosa más que para prostituirme un rato; tal vez me vendría bien comprarme un día de estos un TVynovelas.
Por otro lado, pienso que el oficio de escribir no tiene nada que ver con la fama, es algo completamente diferente.
Un saludo,
Deyanira.

Unknown dijo...

Jeje

el oficio de escribir, no tiene nada que ver con la fama, salvo que el oficiante la desea. Escribir es ser cabeza dura, o de plano, muy feo como para salir en la tele.

Yo no tengo tele y quiero una
alguien tiene una que le sobre?

Renato dijo...

pues no lo digo en términos de fama o no fama. Evidentemente si eres actor de soup operas, pues aspiras a la fama, es el objetivo y cuando se escribe ya sea en suplementos universitarios o en un blog, se aspira a algo que no es fama, pero sí es el objetivo del escrbir (no discutamos la cuestión cansada de "yo escribo para autocomplacerme")