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viernes, 4 de diciembre de 2009

Heme aquí

Después de un largo, largo, largo período de ausencia (sí, esta introducción ya se está convirtiendo en un lugar común de este blog) al fin, regreso. Regreso sólo como quien pasa lista en la clase de las 7 de la mañana "presente" y se vuelve a dormir, como quien saluda a todo mundo "hola" al llegar a una fiesta en la que no quiere estar, para después desaparecer en el anonimato del alcohol, como quien reza el padre-nuestro "hágase tu voluntad" sin demasiada convicción y se vuelve a sentar.

Regreso, camaradas bloggeros, para decirles con poca -pero creciente -convicción que estoy dispuesto a recomponer (como dicen los cronistas de fútbol) el camino y no dejarme vencer por la apatía de la rutina y el trabajo para, de algún modo, no hundirme con el peso de mis propias ideas.

Los pasados han sido meses convulsos y revolucionados, de cambios y sorpresas. No ahondaré en ellos; sin embargo siento que puedo comenzar a hablar cada vez con más soltura de ellos. En el futuro habrán más detalles. Comienzo a verle cada vez más forma (y contradictoriamente, cada vez menos) a la vida, aunque todavía no tengo mucha claridad puedo decir que la vida está llena de eso: de lo desconocido, de lo inesperado y de lo doloroso. También puedo constatar que, por más que queramos huir de lo desconocido, lo inesperado y lo doloroso, nos alcanza sin avisarnos la vida es así: hay que encontrarle el chiste.

Regreso, Oh pues, camaradas, para dar testimonio de esta la mi vida. Si acaso sirve de algo.


viernes, 16 de octubre de 2009

Reviviendo el revivial

Hoy hablaremos de:



Mientras escuchamos:






En el año 2002 (dos mil dos) cuando el mundo estaba maravillado con una guerra que no sabíamos en qué iba a terminar (y que aún hoy no sabemos cómo terminará), cuando entrábamos a la universidad y los ideales de revolución vivían un nuevo auge entre los muchos compañeros que, conmigo, apoyábamos desde una prudente distancia a otra guerra, una guerra más pequeña y modesta en el rincón del país; al mismo tiempo que el mundo entraba en un tipo diferente de crisis: teníamos la sensación de que el rumbo estaba perdido de la misma manera que lo sintieron nuestros antecesores en los lejanos años 90; sin embargo, a diferencia de ellos, nosotros teníamos un montón de cosas que hacían nuestra vida menos deprimida no sólo teníamos televisión, ahora éramos maestros señores de todas las posibilidades abiertas por internet. En ese momento, surgió desde NY Turn on the bright lights, el disco con que debutó Interpol.

4:00 am, en internet y sin nada que hacer en las noticias de una revista digital que ya no recuerdo y dejé de leer hace mucho tiempo se recomienda Obstacle 1, lo veo y siento un vuelco del ánimo una perspectiva completamente diferente de lo que hasta el momento había estado sucediendo en el ámbito musical. Debo confesar, antes de seguir, que en 2002 yo escuchaba la música que había estado escuchando desde hace 5 años: todo el grunge trasnochado, vivía completamente inmerso en un sentimiento generacional que no era mío y, de hecho, me quedaba bastante grande. Cuando conocí y comencé a escuchar Interpol el sentimiento se volvió mío, la generación era mía y me sentía plenamente identificado con su música

Turn on the bright ligths nos envolvió a muchos en una atmósfera musical profunda, rebosante de sonidos conocidos, pero en un orden diferente, con una idea completamente distinta de lo que es la música de bandas. Rompieron con la monotonía musical de los power trio que estaban tan presentes en esos días. Fueron, definitivamente un gran momento para recordar.

Con Interpol se nos abrió a muchos de nosotros una nueva perspectiva musical con la que por fin nos pudimos sentir cómodos.