Cuando fui niño mis hermanos y yo tendíamos a las carreras o profesiones exóticas o undrground. No nos gustaron nunca las clásicas de policías, médicos o bomberos. No, nosotros queríamos ser campesinos, karatekas o arqueólogos.
Sí, eso último quise serlo yo, además quería meterme "adentro de los volcanes". La verdad es que si no estuviera ya tan metido en la lingüística, podría volverme sin ningún problema y de muy buen grado, arqueólogo.
Esto lo recuerdo ahora un poco para reflexionar en algo que en lo personal me toca mucho, los remanentes culturales físicos del país, los sitios arqueológicos de la región están en el más humillante e ignominioso olvido, parece que la campaña colonial de taparlos y destruirlos continúa de una forma menos activa; es decir, ya no se hace algo para destruirlos, más bien se hace nada para preservarlos.
Hace tiempo (en mi trabajo) conocí una región del norte de la ciudad de Puebla, que se llama Barranca Honda, ahí me sorprendió mucho ver dos cerritos juntos, pequeños, más bien un par de montículos de más o menos cinco metros cada uno, cubiertos de piedras de río, perfectamente simétricos. Comenté a los que iban conmigo "es raro que haya cerros aquí" "¿por qué?" "Porque estamos en un cerro, no puede suceder eso, es como si tuvieras dos narices pequeñas en la nariz." El tiempo pasó y un par de meses después maquinaria pesada derrumbó el sitio, en su lugar ahora hay casas improvisdas y muchas familias viviendo ahí, al rededor hay "pidras planas rojas": pedacería de lo que en otro tiempo fueron utencilios de diversa índole y recipientes. Hay quienes dicen que cuando metieron la máquina "se llevaron unos muñecotes como de barro", otros que "sacaron un muertito y lo fueron a tirar quién sabe dónde para que no se enterara nadie".
Pasado esto, con mi obsesión de arqueólogo-inspector-chismoso wanna be, pregunté a los lugareños qué recordaban del lugar, cuánto tiempo había estado, etcétera. Resulta que el lugar tenía "desde que me acuerdo" ahí "había estado siempre". Leyendas lo rodeaban, se decía que salía una señora y se sentaba hasta arriba y comenzaba a gritar (por eso uno de 'los cerritos' tenía una cruz en la punta), los más viejos recordaban que a ellos les dijeron el lugar se hizo para guardar algo. En fin. El lugar no se pudo 'emparejar' bien con la máquina porque "pegaba con algo muy duro" y no puden "enderezar la tierra".
Cuando platiqué con una persona que sí es arqueólogo sobre esto, me dijo que me estaba enojando a lo menso, que a todo lo largo del país, mientras hablamos, suceden esas cosas. Pues sí, recordemos el mismo Cholula y en 'plena ciudad de Puebla', la Resurrección que está en el abandono.
A ver qué sucede, hoy en un períodico me enteré que los colonos están movilizándose para que las autoridades correspondientes hagan algo, espero que no se limiten a irresponsablemente desalojar a las personas que llegaron a construir aquí, porque no tienen otro lugar dónde vivir, parece que hay muchas más cosas de fondo en esto y que 'Los cerritos' son sólo daño colateral. Ya veremos.
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2009/04/20/puebla/mun410.php
Sí, eso último quise serlo yo, además quería meterme "adentro de los volcanes". La verdad es que si no estuviera ya tan metido en la lingüística, podría volverme sin ningún problema y de muy buen grado, arqueólogo.
Esto lo recuerdo ahora un poco para reflexionar en algo que en lo personal me toca mucho, los remanentes culturales físicos del país, los sitios arqueológicos de la región están en el más humillante e ignominioso olvido, parece que la campaña colonial de taparlos y destruirlos continúa de una forma menos activa; es decir, ya no se hace algo para destruirlos, más bien se hace nada para preservarlos.
Hace tiempo (en mi trabajo) conocí una región del norte de la ciudad de Puebla, que se llama Barranca Honda, ahí me sorprendió mucho ver dos cerritos juntos, pequeños, más bien un par de montículos de más o menos cinco metros cada uno, cubiertos de piedras de río, perfectamente simétricos. Comenté a los que iban conmigo "es raro que haya cerros aquí" "¿por qué?" "Porque estamos en un cerro, no puede suceder eso, es como si tuvieras dos narices pequeñas en la nariz." El tiempo pasó y un par de meses después maquinaria pesada derrumbó el sitio, en su lugar ahora hay casas improvisdas y muchas familias viviendo ahí, al rededor hay "pidras planas rojas": pedacería de lo que en otro tiempo fueron utencilios de diversa índole y recipientes. Hay quienes dicen que cuando metieron la máquina "se llevaron unos muñecotes como de barro", otros que "sacaron un muertito y lo fueron a tirar quién sabe dónde para que no se enterara nadie".
Pasado esto, con mi obsesión de arqueólogo-inspector-chismoso wanna be, pregunté a los lugareños qué recordaban del lugar, cuánto tiempo había estado, etcétera. Resulta que el lugar tenía "desde que me acuerdo" ahí "había estado siempre". Leyendas lo rodeaban, se decía que salía una señora y se sentaba hasta arriba y comenzaba a gritar (por eso uno de 'los cerritos' tenía una cruz en la punta), los más viejos recordaban que a ellos les dijeron el lugar se hizo para guardar algo. En fin. El lugar no se pudo 'emparejar' bien con la máquina porque "pegaba con algo muy duro" y no puden "enderezar la tierra".
Cuando platiqué con una persona que sí es arqueólogo sobre esto, me dijo que me estaba enojando a lo menso, que a todo lo largo del país, mientras hablamos, suceden esas cosas. Pues sí, recordemos el mismo Cholula y en 'plena ciudad de Puebla', la Resurrección que está en el abandono.
A ver qué sucede, hoy en un períodico me enteré que los colonos están movilizándose para que las autoridades correspondientes hagan algo, espero que no se limiten a irresponsablemente desalojar a las personas que llegaron a construir aquí, porque no tienen otro lugar dónde vivir, parece que hay muchas más cosas de fondo en esto y que 'Los cerritos' son sólo daño colateral. Ya veremos.
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2009/04/20/puebla/mun410.php